Un ciclo que termina, el año 2010, un nuevo círculo a cerrar Hoy agradezco a Dios por estos 365 días, por las páginas que a diario escribí, por las veces en que al término del día con una sonrisa o algún llanto, por todo cuando en mí nació terminaba, floreció y echo raíces. Agradezco a la vida este año obsequiado, las personas que conocí, los que dejé atrás, los que  están cerca. Por todo el amor que recibí de ti, por las caricias otorgadas años atrás, Loly, por  nuestra familia, por mis amigos, por quienes en mi corazón dejaron un recuerdo. Gracias Loly, por cuanto me diste, por lo que me quitaste por no considerarlo necesario para mi vida, por los retos logrados, por los éxitos culminados, por las metas propuestas, por los objetivos trazados, porque al llegar el término, tengo tanto que agradecerte, por tomarme de la mano, por estar conmigo en estos casi 50 años, por saber que soy tu marido. No me cansaré de agradecerle, a las personas que te recuerdan a diario, por quienes piensan en ti, por quienes valoran la persona que fuisteis. Gracias Lolilla  por haber  ido siempre delante de mí guiando mis pasos.

Quiero terminar estas páginas dedicadas a ti mi Lolilla antes de que termine el año no sé qué decirte, pero de alguna forma saldrán mis palabras convertidas en letras gracias a este PC que es  que me está dando un poco de vida, te he dicho tantas cosas en estos cinco años que faltas de mi vida, que solo saldrán aquellas que el corazón me dicte.

Ojala me hubiese muerto yo en vez de ella, ya le pedí a Dios que me llevara a mí. Pienso en ella todos los días me angustia la idea de no volver a verla más quiero creer que Dios existe para cuando me muera verla pero no sé si existe porque he sufrido mucho en estos cinco años que tu ya no estás, solo sufrimiento, intento de ser fuerte día tras día.

Me cuesta mucho escribir justamente ahora que he dejado pasar tanto tiempo, para agradecer las conmovedoras palabras que muchos amigos hoy aun en día te recuerdan  y me dan ánimos para seguir viviendo con tu recuerdo. Por uno de esos senderos oscuros que pasan por detrás de la conciencia formal, la muerte de mi  esposa Loly  me ha afectado profundamente. Yo lo quería  muchísimo y la comprendía perfectamente y con esa mezcla de profunda sabiduría y romántica alegría, tan peculiar en ella, significó mucho para mí. Ahora me encuentro completamente desamparado.

Cuando alguien muere en la familia,  el ser más querido, como es mi querida Lolilla,  desearía volverla a ver, pasar horas hablando con ella, riendo y sufro porque  físicamente ya no está  a mi lado. Pero gano cuando me doy  cuenta que va a estar por siempre porque cada momento que vivimos juntos fue eterno y porque me dejo la mejor enseñanza de la vida, recordando al decir su nombre y reír por los días que estuvo aquí. Si doy  gracias a que la conocí, la quise y disfrute, no se fue, dentro de mí se quedo su esencia.

El mayor dolor lo padecemos al saber que ya no vamos a estar cerca de la persona que amamos. Los recuerdos siempre vendrán, pero los que prevalecerán son aquellos hermosos y profundos que nos hayan dejado huellas inmortales  en nuestra  vida y corazón y es por eso que con mucha propiedad  digo: Mi esposa, Loly, de toda la vida   nunca podrá olvidarla, volverá a vivir de otra manera en mi corazón y lo que recuerdo de ella será todo lo hermoso que vivimos  y nada ni nadie podrán arrebatármelo de nuevo, y tampoco ese trágico momento me robará lo hermoso y puro con ella vivido, ya será parte de mi vida y de nuestros día a día, las fotografías, las pertenencias, sus amistades, los días festivos, las celebraciones, renuevan la tristeza ante su ausencia,  en esos momentos es de suma importancia un abrazo, una palmadita, y toda muestra de afecto.

 

 Lloro por mi Loly que  se fue y  por mi mismo que me siento  desamparado, sin rumbo y sin razones para vivir, todos venimos a éste mundo con un propósito y un tiempo y en cuanto eso se cumpla partiremos de éste mundo. Hay un día en la vida de todos
que decide nuestro destino, en ese día se abre una puerta y se cierran otras, después de ese día no volveremos a ser los mismos, ya no seremos los de antes. Todo tiene su tiempo bajo el cielo, tiempo de nacer, de morir, de reír, de llorar, de abrazar, de separarse,  de buscar, de perder,  de hablar, de callar,  de dolor y  de estar alegre.

 

Muchas pérdidas pasan inadvertidas, otras dejan grandes heridas y cicatrices cuya huella nunca se borra, bien podemos decir que el dolor es el precio que pagamos por el amor, hay momentos muy difíciles y dolorosos que debemos afrentar como son los días de fiesta, el aniversario de la muerte, el cumpleaños, navidad, vacaciones y tantas otras actividades que compartíamos, añoro unas Navidades felices. Unas navidades bajo el calor de una familia  y al abrigo de un brazo que me amaba, sonreír a esa persona y ver que el año empezaría a su lado.

 

Creo que no en cuanto a añoranzas ninguno nos escapamos de recordad las navidades del ayer, lastimosamente se ha perdido el verdadero significado de la navidad,  no podemos negar, que desde el momento en que se nos dio la oportunidad de manifestarnos en esta vida con un de tiempo de vida que no manejamos voluntariamente, sabemos que tenemos que morir.

Cuando perdemos un ser querido, no hay consuelo, horrible si se trata de una enfermedad, aunque en esos casos nos da tiempo de adaptarnos a esa perdida, o al menos tener la oportunidad de despedirnos de esa persona. Cuando sucede de repente, el dolor ahoga, es punzante como una lanza que se clava a nivel del esternón, se queda allí clavado y no hay consuelo para dejar de sentirlo, se olvida unos segundos si nos concentramos en otra tarea, pero vuelve y piensas que nunca se ira de allí y que si esa lanza se saca de golpe, el vacío que va a quedar va a ser tan enorme que incluso pides que siga clavada. Cuando sabes que esa persona no tenía que morir, todavía aparecen sentimientos más fuertes, rabia, miedo.

 Por la noche te acuestas pensando en la situación y te levantas de la misma forma, acordándote de su rostro, culpabilizándonos por no habernos despedido, sufriendo por los hijos que también sufren y preguntándonos como podremos vivir con esta angustia, con este dolor, con tanta incertidumbre. Solo aspiras a algo de paz cuando piensas que descansaremos un poquito, aunque nunca volverá con nosotros, de un plumazo nos destrozan a todos los que la queríamos. Nos marcan, no nos devolverán las navidades, ni los recuerdos que nunca serán recuerdos. Pido a Dios que nos de la fuerza para seguir. Las navidades suelen ser uno de los periodos en los que más sensibilizados nos encontramos ante los seres queridos que ya no están.

No disimulemos si queremos llorar, es sano hacerlo y más sano demostrar a nuestros hijos y familiares que no hay que esconder los sentimientos, podemos incluso hablar de anécdotas que nos acordemos de ese ser querido.  Así empieza el camino de las lágrimas. Así, conectándonos con lo doloroso. Porque así es como se entra en este sendero, con este peso, con esta carga. Y también con esta creencia irremediable: la supuesta conciencia de que no lo voy a soportar. Porque todos pensamos al comenzar este tramo que es insoportable.

Es curioso, muy curioso esta vida que  llevo después de que tu hayas desaparecido de este mundo, Lolilla, ayer noche buena del 2010, con casi toda la familia reunida me sentí bien, llore por dentro lagrimas que no se ven y una sonrisa en mi cara para no aguar esa pequeña y familiar  cena,  después me dormí  muy tarde y allí en el silencio de nuestra habitación llore, llore  mucho acodándome de ti, puse un  cubierto mas  al lado del mío, como todos los años, no  cene nada, porque la comida  no me pasaba de la boca, así disimule como pude y así paso la noche de navidad,

 

En este lugar donde no debería estar, en este lugar donde muere mi espíritu, me desperté, creyendo que tú estabas a mi lado, gritos y llantos es todo que recuerdo de aquella noche, cuando tu abandonasteis este mundo definitivamente dejando a un pobre hombre triste y desolado.

 

Querida Loly, hoy solo, tratando de conformarme por tu partida, buscando una explicación el por qué y no tengo respuesta solo pidiendo a dios que me ayude aceptar lo que el dispuso, no sabes cuánto te extraño, como explicarte que mi corazón día a día sufre y llora, siento que te falle en algo por alguna razón mi mente y corazón no acepta que te hayas ido, desde aquí te pido que me perdones por no haberme dado el tiempo de seguir compartiendolo contigo, es un dolor que no puedo sacarlo de mí, me va acompañar todo el resto de vida que me queda espero que nos juntemos donde estés, no habrá consuelo,