Finales de mayo de 2010, a  veces no se sabe como comenzar a escribir y  menos cuando el próximo mes de junio del este año 2010 serán dos acontecimientos  muy importantes para mí, ya te lo supones porque desde el cielo me veras que ya mi cuerpo no aguanta y menos cuando llegan estas fechas de tu cumpleaños y de tu fallecimiento, mi ser se vuelve completamente inaguantable, dolores, sufrimientos, llantos y un extraño dolor en el estomago, como si una mano te lo estuviera retorciendo.

Disfruta allá donde estés con tantos de tu familia que se fueron antes que tu y no dudes que llegado el día me faltarán piernas para ir a buscarte. A veces uno se ahoga en la propia pesadez. Se  asfixia uno  entre palabras, recuerdos,  esta extraña afición mía de complicarme la vida y de entregarme sin reservas a la causa perdida.  Ya no hay planes de futuro, solo recuerdos del pasado, ilusiones, decepciones, odios. ¿Pero quién tiene que regresar si existiesen los milagros seria mi querida Lolilla? ¿Es que alguna vez hubo alguien que regreso del mas allá? ¿Alguien como el ser querido  y que no fuese esa amante inoportuna que se llama soledad?

Y a pesar de que busco acaso un encuentro que me ilumine el día y de que no halles más que puertas que niegan lo que esconden, no me rendiré  jamás, porque aún no es demasiado tarde, Lolilla. Si amar realmente a una persona, es esto que alguien me arranque el corazón porque no quiero volver a pasar por ello. Ojala se parara, y terminara todo al fin.

Existo, pero no vivo. Ahora ¿qué criterios hay que tomar para que alguna cosa que se presenta en mi mente exista? ¿Es necesario para que algo exista tiene que estar vivo? ¿Puedo pensar en una persona que ha existido  y decir que esta todavía viva,  existe porque  la tengo siempre en mi corazón,  en mi mente, cuando digo que existe esa persona,  es que    existe en mi pensamiento? Recordar quiere decir mucho más que tener al ser querido presente en la memoria. Significa volver a tenerlo en el corazón, si yo digo que te estoy recordando Lolilla, es que estas presente en mi corazón, no hay tiempo para acomodar la realidad a la mente, a los sentimientos.

Pero a mí me mueve a reflexionar con amargura sobre los sufrimientos infinitos que nos rodean sin apenas reparar en ellos porque están fuera del círculo rojo donde se mueven los sentimientos más cercanos. Y es extraño que nos conmovamos por nuestros muertos cercanos y metabolicemos con indiferencia los lejanos. Unos y otros son desconocidos, pero la congoja que su destino deja en nosotros es diferente porque nos afecta de distinta manera. La mente es sabia y dispone de mecanismos para sobrevivir en un mundo de infinitos reveses. Lo sabemos, explican la paradoja, pero no evitan que la angustia de los esposo/as, de todos los esposo/as  de la tierra, sea la misma.

¿Qué  puedo pensar cuando la compañera de toda una vida, la madre de mis hijos, se marcha con Dios? Un golpe tan duro no se llega a imaginar jamás. La herida nunca se borrará,  quienes el destino nos han hecho afrontar repentinamente la viudez, somos el vivo ejemplo de que no nos podemos dar por vencidos ante la adversidad. 

Loly y yo  estuvimos  unidos por más de 50 años: 5 de novios y 47 de casados. Nuestro  matrimonio estuvo lleno de felicidad. Fue un verdadero hogar, en todo el sentido de la palabra, bendecido por la llegada de nueve hijos y, luego, de los nietos. Falleció el 22 de junio de 2005, a los 68 años de edad.

¿Qué hace un hombre cuando le pasa algo así? Con 69 años, tendría que aprender a vivir de nuevo. Ese mismo muchacho que de joven se inventó mil y una maneras de cortejar y enamorar a su trece añera, también. Sabía que sería muy difícil, pero a la vez imprescindible, aceptar que la vida continúa y que el dolor que todos sentían debía ser superado. Mis hijos ya eran adultos, todos casados y con hijos. ¿Se llega uno a resignar? ¿Se llega a sentir paz de nuevo? "Resignar, no, aceptarlo, sí. La partida de  Loly  tuvo un efecto muy profundo en todos. Nos hizo unirnos muchísimo como familia y enorgullecernos de haberla tenido y ser parte de su legado en la tierra. Nos hizo recordar el verdadero significado de vivir. Nos hizo comprender que era una obligación sobrellevar la angustia de perder a un ser querido.

Pero en la balanza colocamos  el ejemplo de amor incondicional que nos dejó y esa parte de ella que sigue viviendo en la sonrisa de sus hijos y nietos, una sonrisa que heredaron de una mujer desprendida, alegre y, sobre todo,  buena, por quien ha valido la pena seguir adelante.

Me cuesta mucho escribir justamente ahora que he dejado pasar tanto tiempo, por uno de esos senderos oscuros que pasan por detrás de la conciencia formal, la muerte de mi esposa me ha afectado profundamente. Yo lo quería muchísimo y la comprendía perfectamente y con esa mezcla de profunda sabiduría y romántica alegría, tan peculiar en ella, significó mucho para mí, su muerte real ha hecho revivir en mí todos mis sentimientos más tempranos. Ahora me siento completamente desamparado. La angustia de perder a un ser querido se clava en el alma. Cuando el ser querido se va de esta vida, el vacío es tan grande, que sólo se puede llenar con los recuerdos. Esos nunca morirán.

Pase  y estoy pasando  malos momentos al perder para siempre a mi  compañera. Me costó superarlo porque mi corazón se quedó vacío y desprotegido. Los años vividos al lado de  mí  Loly estuvieron llenos de amor y de esa complicidad que sólo pueden tener dos personas que se aman de verdad. La muerte rompe la felicidad llevándose a las personas amadas, dejando un inmenso vacío muy difícil de llenar. Pero quedan los recuerdos y los buenos momentos que sus seres queridos han vivido a su lado.

Lo único que me consuela es que goce de su compañía, aproveche sus consejos y tuve el amor, amistad, bondad, paciencia, y lealtad de mi esposa. Hermosa persona que Dios me puso en mi camino, salí adelante a pesar del dolor gracias a su recuerdo, aunque la soledad a veces me invade el  no poder tocar su rostro y sentir sus caricias. Pero estoy en pie a pesar de todo gracias a la fuerza de mi Loly que está en el cielo.

Paréceme que en el cine y la televisión sólo interesan las historias de amor entre gente joven, como si llegados a una cierta edad ya no existieran los sentimientos. No es así. Hay que pasar los cincuenta para darse cuenta de que en realidad ocurre todo lo contrario. Nosotros los abuelos somos primordiales también para transmitir determinados conocimientos. A través de nuestros relatos, los nietos aprenden valores y creencias y la historia familiar que les da sentido de pertenencia, algo esencial para la identidad de la persona, el sentirse parte significa apoyo, solidez y confianza.

Quisiera dedicar en este pequeño párrafo la complicidad de la pareja que yo he tenido siempre en cuenta, fuimos dos seres que nos quisimos hasta que la muerte de ella nos separo,  pero el amor tiene varios ingredientes que componen una buena relación amorosa, pero estos ingredientes, hay que cuidarlos cada día, no debemos descuidar ninguno de ellos, tratando de que estén todos en su cantidad necesaria. Una cosa muy importante y que a veces no nos damos cuenta, son los pequeños detalles, cosas sin importancia, que a veces dejamos a un lado y que con el paso del tiempo van haciendo mella en nuestra relación, tenemos que tener mucho cuidado con mantener siempre bien alta la complicidad y siempre que podamos tratar de sorprender con pequeñas cosas a nuestra pareja, para hacer que la relación no caiga en una rutina. Hay muchas cosas que se pueden hacer para sorprenderlos, sin necesidad de gastar nada, todo es cuestión de tener imaginación y buscar el momento adecuado para ello. Tenemos que mantener a nuestra pareja feliz y sobre todo satisfecho/a, no olviden que muchas veces las rupturas o las infidelidades son provocadas porque la otra parte, no está plenamente satisfecha y busca en otro lado lo que en nuestra casa no encuentra y son capaces de mantener una relación paralela, que les aporte ese ingrediente que les falta.

Hoy  he conocido  a una pareja de muchos años, (75 o 76 años) que es envidiable. A mí me dan mucha envidia, verlos a los dos, me gustaría que fuésemos nosotros Lolilla. Se les ve que son el uno para el otro (como nosotros) y aunque dicen que  tienen problemas como todo el mundo, lo que me llama la atención es que se quieren con pasión, con mucha pasión, a pesar del desgaste de los años. Así podríamos seguir  siendo los dos si Dios no te hubiese llevado de mi lado. Sigo solo, porque no he podido conseguir que me fuese con  la mujer de mi vida, y no he podido curarme la herida que ella dejo. Con lo cual, lo de buscar otra mujer en serio, es imposible.

Siempre pensé  que de morirnos, nos hubiéramos muerto los dos a la vez. Yo pedía eso mismo, por si no puede ser que si me moría yo primero ella hubiese podido  encontrar a otro hombre que la quisiera por lo menos la mitad que yo, eso me dijo ella  que si ella moría antes que yo buscase una mujer que me quisiera como ella me quiso, y con las mismas palabras, que yo le había expresado, esperaba que yo  muriera primero, pero no fue así, no me gustaría verla sufrir desde el Cielo, como me está pasando a mí  y se me desgarran los ojos por no poder seguir juntos. Era y es  el amor de mi vida, la persona más buena que he conocido en mi vida, la mujer  más encantadora que existía y tengo la desgracia  de no tenerla en mis brazos cada noche.

Jamás imagine que sucediera algo así quien me lo iba a decir, solo en mis sueños te tengo y no quiero despertar. ¿Te has sentido alguna vez como si tu alma se hubiese roto en pedazos?  La angustia se cuela como una ola en nuestros sueños y esperanzas.  En ese  momento no somos capaces de imaginar que pueda haber nada positivo al alcance de la mano.

Cuando el alma está desgarrada, nos sentimos confusos y necesitamos ayuda. De vez en cuando es bueno necesitar ayuda.  Recuerda que mientras el alma y el corazón están sufriendo,  significa que hemos  amado y el amor nunca es inútil.  Cada  noche que pongo mi cabeza en nuestra almohada llegan los recuerdos de las noches felices juntos uno al lado del otro, es tan difícil aceptar que tú has ido al Cielo y que jamás volveré a sentir tu calor, se que un día no muy lejano iré a tu encuentro.

Hay tantas cosas que quedaron pendientes entre nosotros, aun no puedo terminar de creer que todo termino y que nunca más nos volveremos a ver, Dios no permitió que tu siguieras a mi lado y yo sigo en este mundo sufriendo tu perdida lo que sí es verdad es que el amor nunca muere, ni la distancia que nos separa ahora, ni nada en este mundo, conseguirá que deje de  quererte,  gracias por haberme querido tanto, y por pasar junto a mí los mejores años de  tu vida y nunca habría disfrutado de estos maravillosos años junto a ti

Me alegro de haber compartido todo contigo, siento que te he querido más de lo que he podido, aunque a veces pienso que todavía me quedaba más amor por darte, además me prometisteis que ibas a envejecerte a mi lado, no sé por qué  Dios  te ha  llamado tan  pronto. Ahora estoy perdido, como tú me decías "sin ti no soy nada", pues lo mismo siento yo, y ahora me despierto cada día, sacando fuerzas de yo no sé donde, esperando que la vida me dé un respuesta.

Se me encoje el alma cada vez que me acuerdo de ella, de la vida que le quedaba por delante, de los sueños que ha dejado en el camino, y de los corazones que se ha llevado, ojala desde allá arriba me vea y sonría como siempre lo ha hecho. Y por supuesto, siempre estarás en nuestros corazones, porque te hiciste querer, y te queremos.

Hoy y como muchos días me siento cada vez mas solo, no tengo nada ni nadie, solo a este pequeñarro que me alegra un poco la vida, por lo demás  la soledad se ha adueñado de mí, no sé si será depresión o es que la vida sin ti ya no es vida, los días se hacen tan largos y las noches son interminables, hoy me doy cuenta de que mi vida después de tu marcha al Cielo ha sido un fracaso continuo, nunca había sentido tanto la soledad como la estoy sintiendo en estos momentos, será que cada día uno es más viejo y más sensible el pensar en aquella persona que endulzo mi vida.

Hay tantas cosas que quedaron pendientes entre nosotros, aun no puedo terminar de creer que todo termino, que ya no vas a estar a mi lado nunca más, no me gusta pensar en eso, han pasado cinco años y aún mis ojos se niegan a dejar de derramar lagrimas, creí que no podía llorar más, pero veo que no es cierto, aún duele; llevo años  recordándote. Pensativo permanezco un momento más, sentado en nuestro sofá. Quiero que sepas que desde siempre te estoy esperando y quiero creer que tú me estás esperando allá arriba, en ese cielo tan hermoso que muchas noches contemplo y creo ver tu silueta diciéndome que me sigues queriendo, porque si no, ¿qué sentido tiene que esté aquí sentado intentando desde hace largo tiempo con mi teclado, que estas páginas lleguen a ti, sin conseguir nada?

Como si desprendido de todo lazo estuviera ausente de mí mismo, incierto de ser alguien, inseguro de ser algo. Me dejo llevar porque no podía llevarme. Me entrego sin resistir como si esperara un milagro aunque sé que los milagros no me ocurrían ni iban a ocurrirme.